Deportivos · Noviembre 2026
La nueva expresión de una leyenda: 1.275 PS de pura ingeniería británica
Por: AUTOMUNDO / Redacción
Hay automóviles que representan mucho más que una evolución tecnológica. Son auténticas declaraciones de intenciones capaces de marcar una época. El McLaren W1 pertenece a esa categoría. Presentado en octubre de 2024, coincidiendo con el 50 aniversario del primer campeonato mundial de Fórmula 1 de la marca, este superdeportivo híbrido inaugura un nuevo capítulo en la legendaria familia de modelos «1». Heredero de la filosofía que dio vida al McLaren F1 y al P1, combina un nuevo motor V8 biturbo, tecnología eléctrica de competición y una aerodinámica desarrollada para alcanzar niveles extraordinarios de rendimiento. Con 1.275 PS de potencia, una velocidad máxima de 350 km/h y una producción limitada a 399 unidades, el W1 representa la interpretación más reciente de McLaren sobre lo que debe ser un auténtico superdeportivo.

Una herencia que define una categoría
La historia del W1 comienza mucho antes de su presentación. En 1992, McLaren sorprendió al mundo con el F1, un automóvil que cambió la percepción de lo que podía ofrecer un superdeportivo de carretera. Su construcción ligera, motor V12 atmosférico y configuración de tres plazas lo convirtieron en uno de los modelos más influyentes de su generación.
Dos décadas después, en 2013, llegó el P1, que introdujo una nueva interpretación de las prestaciones mediante la combinación de un motor V8 biturbo y un sistema híbrido inspirado en la competición. Fue uno de los integrantes de la denominada Santísima Trinidad de los hiperdeportivos híbridos, junto con el Ferrari LaFerrari y el Porsche 918 Spyder.
El W1 continúa esa tradición, aunque con una filosofía adaptada a las posibilidades actuales de la ingeniería. Su nombre representa la máxima expresión de los principios de diseño y rendimiento que McLaren reserva para sus automóviles más especiales: potencia extraordinaria, prestaciones en cualquier escenario, conexión directa con el conductor y una experiencia de conducción emocionante.
Un V8 completamente nuevo y tecnología híbrida
El corazón del W1 es el nuevo motor MHP-8, un V8 biturbo de 4.0 litros desarrollado específicamente para este modelo. Su arquitectura de 90 grados incorpora soluciones de inyección directa e indirecta y una configuración diseñada para ofrecer una respuesta inmediata y una elevada capacidad de giro.
Por sí solo, el motor de combustión desarrolla 928 PS y alcanza un régimen máximo de 9.200 rpm. Se trata de una de las unidades más avanzadas fabricadas por McLaren, con una potencia específica de 233 PS por litro.
A este propulsor se suma un módulo eléctrico de alta densidad energética que desarrolla 347 PS. El conjunto forma un sistema híbrido de altas prestaciones capaz de entregar 1.275 PS y un par máximo de 1.340 Nm.
La tecnología eléctrica incorpora conocimientos procedentes de la Fórmula 1, especialmente en el desarrollo de las celdas de batería y la gestión de la entrega de potencia. Su función principal no consiste en proporcionar una gran autonomía eléctrica, sino en complementar al V8, mejorar la respuesta del acelerador y aportar potencia adicional cuando las condiciones lo requieren.
La transmisión es una caja de doble embrague de ocho velocidades que incorpora un diferencial electrónico. Toda la potencia se transmite exclusivamente al eje trasero, una decisión que mantiene la filosofía de conducción característica de McLaren y exige una gestión muy precisa de la tracción.
Prestaciones que desafían los límites
Las cifras oficiales del W1 lo sitúan entre los automóviles de producción más rápidos de su generación. Acelera de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos, alcanza los 200 km/h en 5,8 segundos y necesita menos de 9,6 segundos para completar el cuarto de milla.
Su velocidad máxima está limitada electrónicamente a 350 km/h.
Sin embargo, uno de los datos más impresionantes es su relación peso-potencia. McLaren declara un peso en seco mínimo de 1.399 kilogramos, lo que permite alcanzar una relación de 911 PS por tonelada.
Para conseguirlo, cada componente ha sido desarrollado con una obsesión particular por reducir masa. Desde el sistema de propulsión hasta los elementos de suspensión, la construcción responde a una filosofía en la que la ligereza es tan importante como la potencia.
El resultado es un automóvil que no depende exclusivamente de la fuerza de su motor, sino de la integración entre chasis, aerodinámica, transmisión y electrónica.
Aerodinámica de efecto suelo y Active Long Tail
Uno de los aspectos más extraordinarios del W1 es su trabajo aerodinámico. Su carrocería no solamente presenta una imagen espectacular, sino que funciona como un sistema diseñado para controlar el aire y generar carga sobre el vehículo.
McLaren ha desarrollado una arquitectura de efecto suelo que aprovecha los canales inferiores de la carrocería para acelerar el flujo de aire y generar una zona de baja presión. Este principio contribuye a mantener el automóvil pegado al asfalto, especialmente durante la conducción en circuito.
En la parte delantera incorpora un divisor activo que modifica su posición según las condiciones de conducción. En la zona posterior destaca el McLaren Active Long Tail, un alerón móvil que puede extenderse longitudinalmente para modificar el equilibrio aerodinámico.
En configuración Race, el conjunto puede generar hasta 1.000 kilogramos de carga aerodinámica. Esta cifra refleja el nivel de desarrollo alcanzado por McLaren en un automóvil homologado para carretera.
La aerodinámica activa también permite modificar el equilibrio entre resistencia al avance y carga aerodinámica. El objetivo es conseguir estabilidad durante las curvas rápidas sin penalizar innecesariamente la velocidad en las rectas.
Aerocell: una estructura concebida para el rendimiento
La construcción ligera del W1 comienza con su monocasco de fibra de carbono Aerocell, desarrollado mediante tecnologías avanzadas de fabricación.
Esta estructura proporciona una célula de seguridad rígida y ligera alrededor del conductor y el acompañante. Su diseño permite integrar los diferentes componentes mecánicos y estructurales sin comprometer la distribución de pesos.
La suspensión también incorpora soluciones inspiradas en la competición. El sistema McLaren Race Active Chassis Control III utiliza componentes de control activo y amortiguación adaptativa para modificar el comportamiento del automóvil según el modo de conducción seleccionado.
Los brazos de suspensión son de aluminio y determinados componentes utilizan titanio y fabricación mediante impresión 3D. El conjunto trabaja con frenos carbocerámicos de 390 milímetros, preparados para soportar las elevadas exigencias de una conducción deportiva.
El W1 no pretende vivir únicamente del prestigio de sus antecesores: busca escribir su propio capítulo en la historia de los grandes superdeportivos.
Un habitáculo diseñado alrededor del conductor
El interior mantiene la filosofía de los grandes McLaren: reducir las distracciones y colocar al conductor en el centro de la experiencia.
La posición de conducción es baja y envolvente, mientras que el volante, los pedales y los principales controles están diseñados para facilitar una interacción directa con el automóvil.
Uno de sus detalles más interesantes es la integración de los asientos con la estructura del monocasco. En lugar de recurrir a asientos convencionales completamente ajustables, el W1 utiliza una configuración fija que permite reducir peso y mantener una posición de conducción optimizada.
El volante y los pedales pueden ajustarse para adaptarse a diferentes conductores. El sistema multimedia incorpora una pantalla táctil central de ocho pulgadas con Apple CarPlay, mientras que la instrumentación digital concentra la información relacionada con la conducción y el rendimiento.
Las puertas diédricas, otro sello característico de McLaren, completan un habitáculo en el que la tecnología y los materiales ligeros conviven con una estética claramente deportiva.
Exclusividad y legado de la familia «1»
La producción del McLaren W1 está limitada a 399 unidades para clientes, una cifra que refuerza su carácter exclusivo. Todas las unidades fueron asignadas antes de que comenzaran las entregas, reflejando el interés que despertó desde su presentación.
El programa McLaren Special Operations permite personalizar cada ejemplar mediante diferentes acabados, materiales y configuraciones especiales.
Más allá de su exclusividad, el W1 tiene una responsabilidad importante: continuar una historia iniciada por dos automóviles que transformaron el panorama de los superdeportivos.
El F1 revolucionó la ingeniería de los automóviles de carretera durante los años noventa. El P1 demostró las posibilidades de la tecnología híbrida aplicada al máximo rendimiento. Ahora, el W1 combina ambas herencias con una nueva generación de soluciones aerodinámicas, estructurales y mecánicas.
Con 1.275 PS, tracción trasera, construcción en fibra de carbono y una aerodinámica capaz de generar hasta una tonelada de carga, McLaren presenta una máquina concebida para ofrecer una conexión extraordinaria entre conductor y carretera. El W1 no pretende vivir únicamente del prestigio de sus antecesores: busca escribir su propio capítulo en la historia de los grandes superdeportivos.