9 October 2026
Ferrari Amalfi verde azulado en una terraza frente al mar
Artículos recientes Auto del mes

Ferrari Amalfi

Auto del mes · Octubre 2026

La nueva expresión del Gran Turismo italiano

Elegancia, tecnología y 640 CV para una nueva generación de berlinetta 2+

Hay automóviles que buscan llamar la atención y otros que consiguen hacerlo sin necesidad de levantar la voz. El Ferrari Amalfi pertenece a la segunda categoría. Con una silueta limpia, proporciones clásicas y la presencia inconfundible de un Ferrari, la nueva berlinetta 2+ de Maranello propone una interpretación contemporánea del Gran Turismo italiano.

Presentado como sucesor conceptual del Ferrari Roma, el Amalfi mantiene la fórmula de un deportivo de motor delantero, pero lleva mucho más lejos la combinación entre prestaciones, tecnología y facilidad de uso. Bajo su largo capó se encuentra un V8 biturbo de 3.855 cc que desarrolla 640 CV y 760 Nm de par, cifras que le permiten acelerar de 0 a 100 km/h en 3,3 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 320 km/h.

Cifras clave

640

CV de potencia

760

Nm de par máximo

3,3 s

de 0 a 100 km/h

320

km/h de velocidad máxima


Pero sus números son solo una parte de la historia. El verdadero objetivo del Amalfi es convertirse en ese Ferrari que puede acompañar un viaje largo, recorrer una carretera de montaña y, al mismo tiempo, ofrecer la emoción que se espera de un automóvil nacido en Maranello.

Un diseño que apuesta por la pureza

Ferrari ha elegido para el Amalfi un lenguaje de diseño más limpio y minimalista. La carrocería abandona buena parte de las líneas visualmente complejas que han caracterizado a algunos deportivos contemporáneos y apuesta por superficies más tensas, una silueta fluida y una identidad frontal muy marcada.

El resultado es un automóvil de 4,66 metros de longitud, 1,97 metros de anchura y apenas 1,30 metros de altura, con una distancia entre ejes de 2,67 metros. Su proporción 50:50 entre los ejes también contribuye a definir su vocación dinámica.

Uno de los elementos más llamativos es el frontal. Las ópticas estrechas se integran en una superficie que transmite una sensación tecnológica sin recurrir a excesos. La ausencia de una parrilla tradicional dominante refuerza esa imagen limpia, mientras que las entradas de aire inferiores se encargan de aportar la agresividad necesaria.

En la parte posterior aparece otro de sus elementos fundamentales: el alerón activo. Integrado en la carrocería, puede adoptar tres posiciones —Low Drag, Medium Downforce y High Downforce— para modificar el equilibrio aerodinámico del automóvil. En la configuración de máxima carga, Ferrari señala que puede generar hasta 110 kg de carga aerodinámica a 250 km/h.

Vista trasera del Ferrari Amalfi en color verde azulado con insignia Amalfi

El corazón sigue siendo un V8

En una época en la que la electrificación está transformando incluso los modelos más deportivos, Ferrari ha decidido mantener en el Amalfi una receta tradicional: V8 delantero, doble turbocompresor y tracción trasera.

El propulsor de 3.855 cc entrega 640 CV a 7.500 rpm y un par máximo de 760 Nm entre 3.000 y 5.750 rpm. La potencia específica alcanza los 166 CV por litro, mientras que el régimen máximo se sitúa en 7.600 rpm.

La transmisión es una caja F1 de doble embrague y ocho velocidades, diseñada para combinar cambios rápidos con una respuesta precisa tanto en conducción deportiva como durante los desplazamientos cotidianos.

Y entonces llegan los números: 3,3 segundos para alcanzar los 100 km/h, 9 segundos para llegar a 200 km/h y una velocidad máxima de 320 km/h. Ferrari también declara una distancia de frenado de 100 a 0 km/h de 30,8 metros.

Son cifras que colocan al Amalfi claramente dentro del territorio de los grandes deportivos, aunque su personalidad busca algo diferente a la de un automóvil concebido exclusivamente para circuito.

Puesto de conducción del Ferrari Amalfi con tapicería en piel beige

Tecnología al servicio de la conducción

La sofisticación del Amalfi no termina en el motor. Ferrari ha incorporado una evolución importante de sus sistemas electrónicos para conseguir que sus prestaciones sean aprovechables en una mayor variedad de situaciones.

El automóvil incorpora SSC 6.1, F1-TCS, E-Diff3, ABS Evo y FDE 2.0, entre otros sistemas destinados a controlar la entrega de potencia, el comportamiento dinámico y la estabilidad. Todo ello se integra con el tradicional Manettino, que permite adaptar la respuesta del automóvil a diferentes condiciones de conducción.

La dirección asistida eléctrica también ha sido recalibrada. Ferrari asegura que esta evolución mejora la capacidad de respuesta del automóvil y permite transmitir al conductor información más precisa sobre el comportamiento del eje delantero.

En otras palabras, el Amalfi no busca que sus 640 CV sean simplemente una cifra espectacular en una ficha técnica. La electrónica tiene la misión de convertir esa potencia en una experiencia que pueda disfrutarse tanto en una carretera abierta como en una conducción más exigente.

Ferrari Amalfi blanco de perfil frente a un muro iluminado al atardecer

Un Ferrari pensado para vivir con él

Quizá uno de los aspectos más interesantes del Amalfi sea precisamente su intención de ser utilizable.

La configuración 2+ permite transportar a cuatro ocupantes en determinadas circunstancias, aunque las plazas posteriores están claramente condicionadas por las proporciones de una berlinetta. El maletero ofrece 273 litros de capacidad, mientras que el depósito de combustible alcanza los 80 litros.

El interior adopta una filosofía diferente a la de la generación anterior. Ferrari ha apostado por una arquitectura digital con una pantalla central táctil de 10,25 pulgadas, un cuadro de instrumentos de 15,6 pulgadas y una tercera pantalla de 8 pulgadas para el acompañante.

Esta última solución es especialmente interesante porque convierte al copiloto en parte activa de la experiencia. Puede consultar información del automóvil y acompañar al conductor durante la conducción sin depender exclusivamente de la pantalla central.

El resultado busca equilibrar la atmósfera de un Ferrari tradicional con las expectativas tecnológicas de un automóvil contemporáneo.

Ferrari Amalfi blanco visto desde arriba en tres cuartos trasero

La aerodinámica también cuenta la historia

En el Amalfi, el diseño y la aerodinámica trabajan prácticamente como una sola disciplina. Cada superficie tiene una función y el automóvil evita, dentro de lo posible, los elementos aerodinámicos visualmente exagerados.

El alerón posterior activo es el mejor ejemplo. Cuando permanece integrado en la carrocería, el Amalfi conserva una silueta elegante; cuando las condiciones requieren mayor apoyo, el sistema modifica su posición para aumentar la carga aerodinámica. En su configuración High Downforce puede generar hasta 110 kg a 250 km/h.

Las ruedas de 20 pulgadas, con neumáticos 245/35 delante y 285/35 detrás, completan una configuración pensada para proporcionar el agarre necesario sin comprometer la filosofía GT del automóvil.

Ferrari Amalfi verde azulado visto desde arriba en tres cuartos trasero

El Ferrari para una nueva generación

El Amalfi llega en un momento particularmente interesante para Ferrari. La industria está acelerando su transformación tecnológica y la electrificación ya forma parte de la estrategia de prácticamente todos los grandes fabricantes.

No necesita ser el Ferrari más radical para resultar especial.

Sin embargo, Ferrari demuestra con este modelo que la transición no tiene por qué significar la desaparición inmediata de las fórmulas tradicionales. El Amalfi mantiene un V8 biturbo de 640 CV, pero alrededor de ese motor construye un automóvil mucho más digital, sofisticado y adaptable que los GT de generaciones anteriores.

Su misión no es ser el Ferrari más extremo de la gama. Tampoco pretende sustituir a los modelos destinados exclusivamente a ofrecer prestaciones máximas. Su atractivo está precisamente en otro lugar: ser suficientemente deportivo para emocionar y suficientemente cómodo para viajar.

Con una velocidad máxima de 320 km/h, 0–100 km/h en 3,3 segundos, tecnología aerodinámica activa y un interior completamente renovado, el Ferrari Amalfi representa una interpretación moderna de una idea muy antigua de Maranello: construir un automóvil capaz de convertir cualquier carretera en una experiencia especial.

Y quizá ahí esté su mayor virtud. En un mundo donde los deportivos son cada vez más complejos, el Amalfi intenta recordar que un Gran Turismo no necesita elegir entre elegancia y velocidad, tecnología y emoción, o lujo y conducción. Puede intentar ofrecerlo todo en el mismo automóvil.

Asientos e interior del Ferrari Amalfi

Un chasis pensado para disfrutar

Más allá de la potencia, Ferrari ha trabajado especialmente en conseguir que el Amalfi mantenga el equilibrio entre agilidad y confort que define a los grandes Gran Turismo. El objetivo no es simplemente conseguir tiempos rápidos, sino lograr que el automóvil responda de manera natural a las órdenes del conductor.

La arquitectura de motor delantero y tracción trasera permite mantener una distribución equilibrada de masas, mientras que las suspensiones y los sistemas electrónicos trabajan de manera conjunta para adaptar el comportamiento del vehículo.

En una carretera sinuosa, esto se traduce en una dirección rápida y precisa, con un eje delantero que busca transmitir confianza desde los primeros metros. El conductor puede modificar el carácter del automóvil mediante el Manettino, seleccionando diferentes configuraciones que afectan a la respuesta del acelerador, el control de estabilidad y la gestión de la transmisión.

Es una filosofía que encaja perfectamente con la personalidad del Amalfi: ofrecer prestaciones de alto nivel sin exigir al conductor que convierta cada desplazamiento en una sesión de conducción extrema.

Ferrari Amalfi blanco en vista frontal de tres cuartos

El sonido como parte de la experiencia

En un Ferrari, el sonido nunca ha sido un elemento secundario. Forma parte de la identidad del automóvil y también de la conexión emocional con quien está al volante.

El V8 biturbo del Amalfi conserva buena parte de esa tradición, aunque adaptada a las exigencias de un deportivo moderno. La respuesta del motor es progresiva en las zonas bajas y medias del cuentarrevoluciones, pero a medida que aumenta el régimen aparece el carácter más intenso que se espera de un propulsor de Maranello.

La experiencia no depende únicamente de la velocidad. También está presente en una aceleración desde una curva, en una reducción de marcha o simplemente en la respuesta inmediata del acelerador.

Es precisamente esa combinación entre tecnología y sensaciones la que diferencia al Amalfi de una berlina de altas prestaciones. Puede ser cómodo, silencioso y fácil de conducir cuando es necesario, pero basta con cambiar el ritmo para revelar una personalidad completamente diferente.

Frontal del Ferrari Amalfi verde azulado con el mar de fondo

Personalización: hacer único cada Amalfi

Como ocurre con los modelos contemporáneos de Ferrari, la personalización desempeña un papel fundamental. El Amalfi no está concebido como un automóvil idéntico para todos sus propietarios, sino como una plataforma sobre la que cada cliente puede construir su propia interpretación del Gran Turismo.

Colores exteriores, acabados interiores, materiales, llantas y diferentes elementos de equipamiento permiten crear configuraciones muy distintas entre sí. Desde una combinación discreta y elegante hasta especificaciones mucho más deportivas, las posibilidades permiten que el automóvil refleje la personalidad de quien lo compra.

Esta filosofía también ayuda a reforzar la posición del Amalfi dentro del universo Ferrari. No se trata únicamente de adquirir un deportivo rápido, sino de entrar en un mundo donde el diseño, los materiales y los pequeños detalles tienen prácticamente la misma importancia que las prestaciones.

El resultado es que dos Amalfi pueden compartir la misma mecánica y, sin embargo, transmitir sensaciones completamente diferentes.

Ferrari Amalfi blanco de frente al atardecer

Más que un sucesor del Roma

Aunque el Amalfi parte de una fórmula que recuerda inevitablemente al Ferrari Roma, su planteamiento representa una evolución importante. Ferrari no se ha limitado a actualizar un diseño existente o incrementar la potencia. La marca ha utilizado el nuevo modelo para replantear la relación entre el automóvil y su conductor.

El resultado es un GT que intenta mirar hacia el futuro sin romper completamente con la tradición. El V8 mantiene viva una configuración mecánica cada vez menos frecuente, mientras que las pantallas, la conectividad, los sistemas electrónicos y la aerodinámica activa muestran hacia dónde se dirige el automóvil deportivo.

En ese equilibrio reside buena parte del atractivo del Amalfi. No necesita ser el Ferrari más radical para resultar especial. Su propósito es diferente: convertirse en un automóvil capaz de ofrecer una experiencia de conducción auténticamente Ferrari sin renunciar a la comodidad, la tecnología y la versatilidad que exige un Gran Turismo moderno.

Y esa combinación puede ser precisamente la clave de su éxito.


Ficha técnica

MotorV8 biturbo de 3.855 cc, delantero
Potencia640 CV a 7.500 rpm
Par máximo760 Nm entre 3.000 y 5.750 rpm
TransmisiónF1 de doble embrague y 8 velocidades
TracciónTrasera
0-100 km/h3,3 segundos
0-200 km/h9 segundos
Velocidad máxima320 km/h
Frenado 100-0 km/h30,8 metros
Dimensiones4,66 m de largo, 1,97 m de ancho y 1,30 m de alto
Distancia entre ejes2,67 m
Maletero273 litros
Llantas20 pulgadas (245/35 delante y 285/35 detrás)

Galería

Fuentes: Ferrari.com.

Leave feedback about this

  • Quality
  • Price
  • Service

PROS

+
Add Field

CONS

+
Add Field